El empleo recupera impulso en marzo con récord de afiliación y el paro en mínimos de 2008.
La Seguridad Social suma 211.510 nuevos cotizantes y el desempleo cae tras dos meses al alza, en un contexto marcado por el tirón de los servicios y la estacionalidad.
El mercado laboral español dejó atrás el bache de comienzos de año y retomó con fuerza la senda de crecimiento en marzo. La afiliación a la Seguridad Social registró un aumento de 211.510 personas, hasta alcanzar los 21,88 millones de cotizantes, el nivel más alto de la serie histórica. Al mismo tiempo, el paro registrado descendió en 22.934 personas, situándose en torno a los 2,42 millones de desempleados, su cifra más baja desde 2008.
El comportamiento de marzo supone un punto de inflexión respecto a enero y febrero, meses en los que el desempleo había aumentado y el empleo había mostrado signos de debilidad. El cambio de tendencia refleja tanto un efecto estacional como una recuperación del dinamismo del mercado laboral, que mantiene un crecimiento sólido en términos interanuales.
En términos desestacionalizados, la afiliación se aproxima al umbral de los 22 millones de ocupados, lo que confirma la fortaleza estructural del empleo más allá de las oscilaciones mensuales. En comparación con marzo del año anterior, el sistema suma más de medio millón de afiliados adicionales, consolidando un ritmo de crecimiento cercano al 2,5%.
El peso de los servicios y la estacionalidad.
El repunte del empleo en marzo vuelve a estar estrechamente vinculado al sector servicios, especialmente a la hostelería, que concentra una parte significativa de los nuevos puestos de trabajo, con casi 80.000 nuevas afiliaciones, liderando el ranking de creación de empleo en marzo La proximidad de la Semana Santa —que este año se celebra en abril— ha adelantado contrataciones, intensificando el efecto estacional característico de este periodo.
Este patrón confirma la elevada dependencia del mercado laboral español respecto a actividades vinculadas al turismo y al consumo, lo que introduce una fuerte componente cíclica en la evolución del empleo. Aunque este dinamismo contribuye a la creación rápida de puestos de trabajo, también incrementa la volatilidad de los datos mensuales.
La mejora del empleo no se limita, sin embargo, a los servicios. El paro descendió también en sectores como la construcción y la industria, lo que apunta a una recuperación más amplia, aunque de menor intensidad. La construcción sumó 17.156 cotizantes más; las actividades administrativas y empresas de servicios, que tuvieron otras 17.206 nuevas afiliaciones; o la sanidad y la industria, con 8.368 y 7.353 relaciones laborales más, respectivamente. También tuvieron ganancias de empleo por encima de las 5.000 afiliaciones en marzo el sector del ocio, el comercio o las actividades científicas y técnicas.
El paro rompe la racha al alza.
El descenso del paro en marzo rompe con la tendencia registrada en los dos primeros meses del año, cuando el desempleo había aumentado. La caída fue generalizada en la mayoría de las comunidades autónomas, lo que refuerza la idea de una mejora extendida del mercado laboral.
En marzo el número de desempleados inscritos en las oficinas públicas de empleo se situó en 2.429.712 tras descender en 22.934 personas el mes pasado respecto a febrero. El número total de parados se ubica así en el nivel más bajo en un mes de marzo de los últimos 18 años (desde marzo de 2008 en los inicios de la fuerte crisis financiera que destruyó empleo hasta 2013).
También el dato desestacionalizado, que refleja mejor la tendencia del mercado al eliminar los efectos que el calendario provoca sobre el empleo, ratifica el buen comportamiento del mercado laboral y muestra un descenso similar del número de parados en marzo. Son 15.534 desempleados registrados menos que en febrero. Esto significa confirmar la tendencia positiva de reducción del paro, que es ahora un 6% inferior a hace un año.
Por comunidades, las que vieron recortar más su número de parados fueron con diferencia las más turísticas dentro de la Península: Andalucía (con 8.836 desempleados menos); Cataluña (donde hubo un recorte de 3.777 desempleados); y la Comunidad Valenciana (con 2.467 menos). Por el contrario, el número de parados solo subió en tres comunidades (País Vasco, Madrid y Canarias, que pese a ser turística tiene su temporada alta en invierno) y lo hizo prácticamente de forma simbólica.
No obstante, el ritmo de descenso del paro sigue siendo más moderado que el de creación de empleo, lo que sugiere que parte del aumento de la afiliación responde también a factores demográficos y a una mayor participación en el mercado laboral.
Mas contratación, pero con matices.
La calidad del nuevo empleo tampoco parece que se haya visto resentida ni por la incertidumbre geopolítica ni por el encarecimiento de las energías, al menos de momento. Así, el número de contratos experimentó un fuerte aumento del 17% respecto a febrero y del 12% en comparación con el mismo mes del año anterior. Pero casi la mitad de los nuevos contratos (el 44%) fueron indefinidos, un porcentaje que se mantiene alto en lo que va de año. Y, dentro de todos los nuevos fijos (576.532), los que tienen jornada completa y, por ello, se presumen de mayor calidad de empleo, fueron los mayoritarios, al contabilizarse 230.440. Le siguieron los fijos discontinuos (173.608) y los indefinidos a tiempo completo (135.533).
Si bien es cierto que los contratos fijos más precarios están acortando distancias respecto a los de mayor calidad, ya que mientras estos últimos crecen a un ritmo interanual del 6%, los fijos discontinuos se han incrementado un 24% con respecto a hace un año y los indefinidos a tiempo parcial lo han hecho un 16%.
Sin embargo, el análisis cualitativo revela una realidad más compleja. Dentro de la contratación indefinida, crecen con mayor intensidad modalidades como los contratos fijos discontinuos, diseñados para actividades estacionales, así como el empleo a tiempo parcial. Esto indica que, aunque la estabilidad contractual ha mejorado en términos formales, persisten elementos de precariedad en la práctica.
Este fenómeno refleja una cierta “reconfiguración” del mercado laboral, en la que la temporalidad clásica se reduce, pero es sustituida en parte por nuevas formas de flexibilidad.
Un mercado laboral fuerte, pero con retos estructurales.
En conjunto, los datos de marzo dibujan un mercado laboral robusto en términos cuantitativos. La afiliación alcanza máximos históricos, el paro se sitúa en mínimos de casi dos décadas y la contratación muestra dinamismo.
Sin embargo, bajo estos resultados positivos persisten desafíos estructurales. La elevada dependencia del sector servicios, la marcada estacionalidad y las dudas sobre la calidad del empleo generado siguen siendo elementos clave que condicionan la evolución del mercado laboral español.
Además, la volatilidad observada en el inicio del año pone de relieve la sensibilidad del empleo a factores coyunturales, lo que podría cobrar mayor relevancia en un contexto internacional incierto.
Contexto general y perspectivas.
De cara a los próximos meses, la evolución del empleo dependerá en gran medida del comportamiento del sector turístico durante la campaña de primavera y verano, así como del contexto económico europeo.
Por ahora, marzo deja una señal clara: el mercado laboral español mantiene su capacidad de crecimiento y sigue siendo uno de los principales pilares de la economía, aunque su consolidación a medio plazo exigirá avances en la calidad del empleo y una mayor diversificación sectorial.