Reflexiones sobre flexibilidad y registro horario: las cabañuelas de agosto

Los efectos del registro horario

En el Sur de España hablamos de las cabañuelas para referirnos a aquellos métodos tradicionales de pronóstico meteorológico para el medio y largo plazo. Con el registro horario ha ocurrido algo similar.

En días propios de sol y playa, y con perdón de la desconexión digital… Seguimos recibiendo casuísticas, sentencias, y algún que otro estertor, en relación con el registro de jornada y las vicisitudes de su implantación.

Parece que no son sólo empresas y profesionales los que se quejan de las deficiencias del modelo. A los colectivos de abogados, farmacéuticos, pescadores, autónomos y periodistas, entre otros, se suma la propia jurisdicción que clama por la necesaria desconexión…

El registro horario y la flexibilidad laboral

Registro de jornada, desconexión, flexibilidad, conciliación, privacidad …. todos son ingredientes necesarios de una metafórica paella, pero donde la mera suma de los ingredientes en las proporciones teóricas no aseguran el éxito de la fórmula magistral.

En efecto, más allá del ejemplo de alguna empresa pionera, la mayoría de trabajadores/as, de empresas y administraciones, aún tienen dificultades para conjugar estos verbos del nuevo lenguaje laboral.

Un amigo compartía conmigo su estupor hace unos días. Al llamar a un compañero para resolver un tema urgente con un cliente, recibió como respuesta: “si te parece lo tratamos mañana, es que hoy me toca teletrabajar…”

Nuestro modelo de productividad, las demandas de conciliación y flexibilidad, y las necesarias garantías de salud y privacidad exigen algo más que normas.

Va a ser difícil en un futuro retador desde la óptica de los recursos humanos, que empleadores y trabajadores podamos encontrar sólo en la norma las soluciones a las exigentes demandas de talento, bienestar y competitividad para nuestro modelo productivo.

¿Qué papel tiene la legislación?

Muchas de las problemáticas, que ahora parecen nuevas, ya tenían amparo en nuestra legislación. Conciliación, registros en la jornada a tiempo parcial, horas extraordinarias, otros descansos en jornadas especiales de trabajo …

Pero otras nuevas variables sí que nos han caído, como tormenta veraniega. Además con la sensación de que necesitamos un modelo de relaciones laborales adaptado a los nuevos tiempos y no distintos parches para cada ocasión.

La desconexión digital, la jornada a la carta, las diversas manifestaciones de la flexibilidad horaria y del teletrabajo… Estos y otros nuevos escenarios pueden abrir más la brecha entre grandes y pequeñas empresas, y entre los diversos colectivos de trabajadores y trabajadoras.

Y es que no sabemos a estas alturas si el mejor pronóstico debería ser una nueva norma mejorada para todos, soluciones legislativas para casos y colectivos concretos, o una resolución balsámica de nuestro más alto Tribunal.

Pero parece difícil que alguna de estas soluciones solvente el entuerto mayor: estas nuevas necesidades de nuestro entorno de trabajo van más allá de las capacidades de los poderes legislativo y judicial.

Los abogados jóvenes y pequeñas firmas legales parece que quieren registro horario mientras abogados seniors y grandes bufetes no. Los riders quieren ser cuenta ajena y los freelences económicamente aventajados prefieren ser autónomos…

 Todos queremos que la norma sea un traje a medida y la mayor flexibilidad, y seguro que en el teléfono del regulador empieza a ser frecuente aquello del ¿qué hay de lo mío?…

Reflexionando sobre el registro de jornada laboral en la empresa

Algunas reflexiones sí que parece que gozan con la complicidad de la mayoría: la importancia de la flexibilidad como garantía de productividad y satisfacción;  la dificultad de que el “café para todos” sirva en cualquier sector o colectivo; la necesidad de aunar la competitividad de nuestras empresas con niveles de renta y cotizaciones que garanticen nuestro estados de bienestar.

Ahora que se oyen voces para abrir mesas de negociación entre empresas y representación de los trabajadores, y que está pendiente la constitución de un grupo de trabajo para el nuevo Estatuto de los Trabajadores,  debemos exigir coordinación, visión estratégica y responsabilidad para, entre todos, preparar nuestras relaciones laborales para los retos de la nueva economía.

Creo que debe haber un amplio espacio a la autorregulación. Somos el país donde se publican más de 12.000 normas al año, y al mismo tiempo el marco regulador sigue siendo una de las principales rémoras de nuestra escasa competitividad.

Por otro lado, parece que los cimientos de nuestro Derecho del Trabajo están al albur de nuevas normas, resoluciones judiciales e interpretaciones doctrinales. ¿Se ha abierto la caja de pandora sobre el modelo regulador? ¿vamos a múltiples relaciones laborales especiales?

Más que nunca hay que poner en valor la buena fe negocial, la búsqueda de la sostenibilidad del modelo que se defina, la razonabilidad y proporcionalidad de las medidas de control y disfrute, y la necesidad de ser disruptivos y pensar en clave de la transformación hacía las nuevas formas de trabajo.


  Javier Blasco de Luna
  Director, The Adecco Group Institute