El absentismo en 2025: un problema en máximos históricos
España afronta 2026 con el absentismo en niveles que no se veían antes. En el primer trimestre del año se perdió por absentismo el 7,6% de las horas pactadas, y un 5,9% correspondió a incapacidad temporal, que sigue siendo su componente principal. En términos absolutos, equivale a una media diaria de 1,5 millones de trabajadores ausentes de su puesto.
El coste acompaña a esa evolución. La estimación propia de este informe lo cifra en 59.109 millones de euros en 2025, alrededor del 3,7% del PIB. El problema, además, no se reparte por igual. Por sectores, la industria encabeza el absentismo (7,9% al inicio de 2026), seguida de cerca por los servicios (7,7%) y, a más distancia, por la construcción (6,3%). Por comunidades, la brecha supera los tres puntos: el País Vasco y buena parte de la cornisa cantábrica se sitúan en la parte alta, mientras Baleares y Madrid registran los valores más bajos.
Salud mental: el factor multiplicador que no cede
Durante años el absentismo se explicó sobre todo por la patología física, con los trastornos musculoesqueléticos como primera causa de baja. Ese diagnóstico está cambiando. La salud mental se ha convertido en uno de los grandes motores del absentismo en Europa, y España no queda al margen. La pandemia no inventó el problema, pero lo aceleró, y sus efectos sobre la salud psicológica de quienes trabajan no han remitido.
La ansiedad, la depresión y el burnout generan bajas más largas y con más recaídas que la media. A su lado actúa un fenómeno que las estadísticas apenas capturan: el presentismo, el empleado que acude a trabajar, pero rinde por debajo de lo que podría por un problema de salud. De ahí la idea de factor multiplicador. Lo que reflejan las cifras de incapacidad temporal es solo la cara visible de un deterioro que empieza mucho antes de la baja.
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