Reducción de la jornada laboral: ¿sólo para combatir el desempleo o nueva forma de trabajo compartido?

El lema “trabajemos menos y así todos trabajaremos” vuelve a estar de moda como una forma de combatir el desempleo post-Covid, ‘redistribuyendo’ el trabajo que hay. Una de las variantes del trabajo compartido en periodos de crisis, llamado work sharing, ya existía en Dinamarca, siendo un acuerdo por el cual empleadores y empleados acuerdan reducir las horas de trabajo, dentro de un período limitado y de baja demanda, para evitar despidos. Se exige que las empresas formen parte de un convenio colectivo, y ya en 2006, había 33 acuerdos de trabajo compartido en funcionamiento.

En nuestro país ya hay iniciativas sobre reducción de la jornada de trabajo, como mecanismo de reparto del empleo ante la crisis post Covid-19.

Sin embargo, la modalidad más conocida del trabajo compartido, o job sharing, ya se definió en el informe de Eurofound de 2015 sobre Nuevas formas de empleo como una relación laboral en la que un empleador contrata a varios trabajadores para cubrir un solo puesto de trabajo a tiempo completo.

De hecho, hay países europeos como la República Checa, Polonia, Eslovenia y Eslovaquia, donde el trabajo compartido ya es una forma de empleo común.

Ventajas e inconvenientes del job sharing

Los que defienden esta forma de empleo, entienden que puede ser un medio para mejorar el estatus y las perspectivas de carrera de los trabajadores a tiempo parcial, al tiempo que ofrece flexibilidad a los empleadores, lo que resulta en un mejor equilibrio entre el trabajo y la vida.

Asimismo, las personas trabajadoras optan principalmente por compartir el trabajo si necesitan una forma flexible de empleo (responsabilidades de cuidado por cargas familiares, necesidades educativas, etcétera).

La idea de la semana laboral de cuatro días tuvo mucho impacto mediático cuando la recién elegida primera ministra finlandesa, Sanna Marin, la propuso durante su campaña electoral.

Sin embargo, y volviendo al work sharing, existen preocupaciones sobre cuestiones como la pérdida de beneficios que garantizaría el empleo a tiempo completo, el conflicto entre quienes comparten el trabajo, los potenciales riesgos de mayor estrés por cargas de trabajo imprevistas, y la falta de control sobre la naturaleza y los resultados del trabajo.

Si se implementa de manera deficiente, el trabajo compartido puede conducir a un aumento en la intensidad del trabajo, las horas extraordinarias y el estrés relacionado con el entorno laboral (por ejemplo, si la “adecuación” de quienes comparten el trabajo no es la correcta).

Las iniciativas sobre trabajo compartido se extienden

Esta forma de trabajo se ha convertido en parte del Decreto Rilancio (Decreto de relanzamiento) que se ha aprobado en Italia. Trabajar cuatro días y cobrar cinco, parece la cuadratura del círculo, o “dar duros a cuatro pesetas”.

Desgraciadamente y sin un estudio económico que lo soporte, en el caso de Italia las cifras globales no pintan una imagen tan positiva: Italia ocupa el antepenúltimo lugar en los índices de eficiencia de la Unión Europea y es el 90º entre los 141 países encuestados en todo el mundo, según el Informe de Competitividad Global 2019-2020 publicado por el Foro Económico Mundial.

El trabajo compartido también está en discusión en el Reino Unido. Un grupo de parlamentarios ha pedido al canciller de Hacienda, Rishi Sunak, que considere la posibilidad de una semana de cuatro días en respuesta a la creciente tasa de desempleo.

Los firmantes explican que una semana de cuatro días traería múltiples beneficios para la sociedad, el medio ambiente, la democracia y la economía a través de una mayor productividad. Sin dejar de lado una potencial mejoría de la salud mental y el bienestar de los trabajadores.

La idea de reducir la semana laboral no es nueva para el debate público en el mundo occidental. Con los avances tecnológicos y las amplias oportunidades para el trabajo inteligente, la propuesta puede tener una base que garantice productividad y la ansiada reducción del tiempo de trabajo.

La cultura también juega un papel importante. Ahora las nuevas generaciones están cambiando el enfoque del trabajo al centrarse más en la calidad de su tiempo libre.

El objetivo en este momento es maximizar las ventajas del trabajo compartido y de la reducción de jornada, como uno de los elementos en la relación empleador-empleado donde no hay conflicto, es ganar-ganar para ambas partes.


  Javier Blasco de Luna
  Director, The Adecco Group Institute