Empleabilidad versus empleo

Cada vez son más las personas que buscan un empleo que les satisfaga. No se limitan a obtener una buena retribución. Desean un trabajo que les permita evolucionar en su carrera profesional. Y todo ello en un entorno laboral más volátil, complejo y mucho menos predecible que hace unos años. Sin olvidar, además, que la vida laboral cada vez será ligeramente más extensa. Por todo ello, es imprescindible distinguir entre empleabilidad y empleo.

El éxito laboral siempre dependerá de la empleabilidad del individuo. Es decir, el perfil profesional del trabajador debe resultar prometedor e interesante dentro del mercado laboral actual. De lo contrario, será sumamente difícil sobresalir destacar sobre la competencia ahora y en el futuro.

En la actualidad, la mayoría de las empresas organizan sus planes laborales en función de proyectos determinados. Lo de tener un empleo de por vida en una única organización es cosa del pasado. Hoy se exige que el trabajador adapte su desarrollo profesional de tal manera que fomente su empleabilidad. Para ello, se apuesta por el aprendizaje continuo.

Candidatos con currículums donde se demuestra que siguen metodologías de Lifelong Learning llamarán la atención de los reclutadores de un simple vistazo. El motivo es sencillo: las empresas requieren personal con habilidades determinadas para cada uno de sus proyectos. Si el trabajador está dispuesto a especializarse en dichas destrezas, le resultará mucho más sencillo acceder al empleo.

De hecho, es sumamente recomendable fomentar el hábito del aprendizaje continuo desde las etapas iniciales del desarrollo profesional. Es la mejor manera de aprovechar al máximo en cada momento lo aprendido en anteriores experiencias.

Definiciones de empleabilidad y empleo

El empleo se define como la situación dicotómica entre trabajadores activos y desempleados. En las sociedades industriales el objetivo primordial del individuo consistía en obtener un empleo para toda la vida. Independientemente de la formación conseguida. Eso sí, la obtención de un título universitario estaba reservado para la alta sociedad y solo ellos podían acceder a las escalas más altas de las organizaciones.

La empleabilidad, por su parte, implica estar en posesión de las habilidades y capacidades pertinentes para mantener activo laboralmente y evolucionar en el ámbito profesional.

La sociedad post-industrial que vivimos a día de hoy trae consigo una revolución tecnológica y social de vértigo. Dada la velocidad de los cambios que experimenta, el riesgo del trabajador de quedarse desactualizado y descualificado es bastante elevado.

Al mismo tiempo, la posibilidad de acceder a la universidad se ha democratizado, con lo que el número de titulados universitarios se ha disparado. Al generarse continuamente situaciones de movilidad laboral, esta formación ha dejado de ser garantía de estabilidad para el empleo. Y mucho menos garantiza tener el conocimiento necesario para realizar un trabajo determinado.

Por todo ello, vivimos un dilema entre el trabajo del mañana y los desajustes de habilidades entre la oferta y la demanda en el mundo laboral.

Habilidades para mejorar la empleabilidad

La combinación de actitudes y aptitudes que definen la empleabilidad como la capacidad para encontrar empleo deben comenzar en el interior del individuo. Es el candidato el responsable de conocer sus puntos débiles y fuertes, tener las ideas claras y reconocer sus sentimientos para expresarlos de la manera adecuada a sus congéneres.

Una vez se tienen claros todos estos conceptos, llega el momento de afianzar las relaciones y llevar a cabo las estrategias marcadas para lograr su optimización. Fomentar la empleabilidad personal implica estar en posesión de las siguientes competencias clave para encontrar el empleo deseado. Algunas de ellas son las siguientes:

Autoanálisis

Resulta imprescindible para fomentar la auto empleabilidad el detenerse a identificar cuáles son los recursos, potencialidades, motivaciones o limitaciones que posee el individuo. El objetivo de este paso consiste en crear una imagen y personalidad positiva de nosotros mismos. La confianza en uno mismo y en sus capacidades es muy importante.

Aprendizaje continuo

Los avances tecnológicos, la implementación de la Inteligencia Artificial y la robótico son solo algunos ejemplos de la revolución que experimentamos en la actualidad. Por ello, la formación continua debe ser uno de los aspectos a cuidar para fomentar la empleabilidad. Se debe lograr mejorar las competencias y adquirir destrezas nuevas manteniendo una actitud positiva frente al Livelong Learning.

Por suerte, Internet y las Redes Sociales ponen más fácil que nunca acceder a la formación. Además, la mayoría de los cursos que necesitan los trabajadores son gratuitos o tienen un coste simbólico.

Flexibilidad

La capacidad de adaptarse a los cambios y aprovechar al máximo lo positivo de cada situación resulta muy interesante en un candidato. Además, la volatilidad del mercado laboral actual requiere que los trabajadores sean capaces de evolucionar y adaptarse a las nuevas necesidades empresariales a la hora de encontrar empleo.

Competencias digitales

La búsqueda de empleo hoy en día requiere que el individuo sea hábil en el empleo de las herramientas digitales. Y no solo se requieren este tipo de competencias para acceder a un puesto de trabajo, sino que la mayoría de las ofertas lo consideran requisito indispensable. Debemos convertirnos en nativos digitales para aumentar nuestra empleabilidad.

Creatividad, iniciativa y autonomía

A nivel personal, debemos ser capaces de resolver problemas por nuestra cuenta. Y, por supuesto, ser responsables de nuestros actos. Además, los perfiles con candidatos capaces de anticiparse a ciertos hechos les permite destacar sobre el resto.

Habilidades sociales

La empleabilidad se dispara si el individuo cuenta con unas social skills ampliamente desarrolladas. En la época que vivimos prima el saber comunicarse, tanto de manera verbal, no verbal o digitalmente. Además, saber persuadir y liderar genera relaciones productivas a nivel personal y profesional, lo que favorece la creación y extensión de la red de networking de cada individuo.

Capacidad para trabajar en equipo

El trabajo colaborativo, los recursos, conocimientos o experiencias compartidos también favorecen la empleabilidad. La capacidad para trabajar en equipo permite la consecución de los objetivos de manera más rápida y eficaz. Además, desarrolla el sentimiento de compromiso, pertenencia y fidelidad con los compañeros y la empresa.

Gestión del tiempo

Los largos periodos de inactividad minimizan las capacidades de organización y planificación. En esos casos, se deben adquirir herramientas que nos ayuden a establecer planes de acción, prioridades, optimización de recursos y medios, etcétera. Saber cómo gestionar el tiempo de manera eficaz es otro de los puntos clave que favorecen la empleabilidad.

Para alcanzar el éxito profesional jamás debemos conformarnos con el primer empleo que surja para sufragar gastos. Potenciar la empleabilidad permitirá que lleguemos a mejores ofertas laborales y nos sintamos mucho más realizados.