Talento líquido: qué es y cómo beneficia a las organizaciones

Captar y retener el talento para la empresa es uno de los puntos más importantes del departamento de Recursos Humanos. No solo hay que ser capaz de identificarlo, sino que se debe plantear una estrategia que permita exprimir los máximos beneficios para el negocio a la par que se motiva al trabajador para que sea leal y quiera continuar trabajando con nosotros.

Sin embargo, según hayamos enfocado la actividad empresarial necesitaremos que nuestro equipo de trabajo cuente con habilidades específicas para desarrollarlo. Es más, debemos fomentar que dicho talento sea moldeable y los empleados puedan desarrollar nuevas características que nos resulten de interés.

Aquí es donde entra lo que ahora se conoce como talento líquido. Esta agudeza no es inamovible. Todos tenemos algún tipo de ingenio y, combinándolo, podemos convertir cualquier tarea en un objetivo fácilmente alcanzable.

El talento tiene apellido. Este es Talento Para. Y es que es imposible contar con un talento universal que sirva para todo. No se trata de una cualidad única de ciertos individuos, sino que puede desarrollarse en cualquiera de nosotros.

Qué es el talento líquido

Para poder explicar qué es el talento líquido debemos contar con un ejemplo. Imaginad que poseéis una habilidad especial para desarrollar algo determinado. De buenas a primeras, esa función en la que destacabais deja de ser necesaria y desaparece. Por regla de tres, vuestro talento también lo hará o no será imprescindible. Es decir, en la actualidad un programador en DB2 tiene un talento que no nos sirve para nada.

Constatamos entonces que el talento es algo pasajero, o que tiene un estado más líquido que sólido. Los cambios dentro del mercado laboral hacen que el talento líquido sea el mejor valorado. Aquel que evoluciona y no queda encerrado en una jaula de oro.

Hay que dejar correr las habilidades especiales. Como empresarios o personal responsable de la captación de nuevos trabajadores, hay que fichar talento, desarrollarlo, aprovecharlo y sustituir un talento por otro. Es decir, dejar fluir el talento. De lo contrario, los negocios quedarán completos de ingenios pasados y enmohecidos capaces de probar la quiebra.

Qué características debe tener un empleado de talento

Vivimos en un entorno VUCA (siglas en inglés cuyo significado se traduce en Volátil, Incierto, Cambiante y Ambiguo). Para poder cubrir las necesidades de nuestros negocios debemos contar con talento líquido que, al fin y al cabo, se reducen en un par de cualidades imprescindibles: versatilidad y adaptabilidad.

Adaptabilidad

Todo nuestro personal debe ser capaz de evolucionar. No deben tener problemas a la hora de dejar atrás lo que se ha quedado obsoleto. Los trabajadores deben ser capaces de afrontar día a día los nuevos retos que surjan. Y esto puede resultar algo complicado dada la velocidad a la que cambian las necesidades del mercado laboral y la ingente cantidad de información que se maneja a diario.

Versatilidad

La versatilidad en las empresas es la cualidad de aprender y valer para todo. Hace apenas unos años, las empresas contaban con un par de perfiles de trabajadores: los generalistas y los especialistas. Los primeros tenían pocos conocimientos de casi todo y los segundos sabían casi todo de prácticamente nada.

Sin embargo, ahora necesitamos empleados “versatilistas” o con “perfil T”. Son aquellas personas con un dominio de una asignatura concreta (el palo vertical de la T) y que, además, cuentan con conocimientos extensos sobre materias adicionales (el palo horizontal de la T).

Los candidatos con perfiles T se adaptan con facilidad a las nuevas necesidades empresariales. Resulta lógico pues, además de su especialidad, son aptos para desarrollar sin esfuerzo cualquier habilidad generalista. Además, al dominar más disciplinas y disponer de más recursos, rinden mucho más y su productividad es muy elevada.

Beneficios del talento líquido dentro de las empresas

Como ya hemos mencionado con anterioridad, captar y retener el talento líquido es primordial para el buen funcionamiento de la empresa. Toda organización cuyo objetivo estratégico sea la retención de sus mejores profesionales, obtendrá una serie de beneficios para tener en cuenta.

  • Reducción de costes. El talento líquido permitirá reducir los costes en la empresa. Habrá menos necesidad de rotación y reemplazo de trabajadores al estar mejor capacitados y adaptarse a las necesidades del puesto.
  • Mayor productividad. Con la retención del talento la empresa puede enfocarse en lo que realmente quiere: buscar nuevos negocios sostenibles y mejores tratos comerciales. Dejarás de perder tiempo y dinero orientando y capacitando nuevos empleados.
  • Incremento de la competitividad. Motivando y conservando al profesional cualificado evitas que la competencia pueda reclamarlo como propio, con lo que todos los beneficios que genere el trabajador se verán reflejados en tu negocio.
  • Fidelización de clientes. Tus colaboradores son el pilar de tu empresa. Si los pierdes, es probable que el cliente se vaya con ellos. De ahí la importancia de reconocer y retener el talento. Intenta no provocar desconfianza en tus usuarios con rotaciones innecesarias y fidelízalos con un intercomunicador único.

La rentabilidad de retener y mantener motivado al talento líquido de tu empresa es elevada. Esfuérzate en conseguir este tipo de trabajadores y contarás con un negocio exitoso. El mejor activo de las empresas son las personas.