Employer branding: el reto de ser una empresa atractiva

Los índices elaborados por Great Place to Work ponen, año tras año, el listón más alto a todas aquellas empresas que desean ser codiciadas por el talento en búsqueda de empleo y valoradas por sus propios empleados. Porque, sí, todavía hay quienes pueden elegir dónde quieren desarrollar su profesión, una misión que, en el caso de las empresas del sector bancario y asegurador, se convierte en el ‘más difícil todavía’ a sabiendas de que no se encuentran en el mejor momento en cuanto a reputación se refiere.

Los empleados son el elemento donde pivota, en gran medida, el éxito de una empresa, por lo que las compañías deben ser capaces de atraer y fidelizar el talento de cada uno de ellos, tarea que debe desarrollarse desde todos los estamentos de la empresa pero de la que los directores de RRHH debemos responsabilizarnos especialmente. Y el talento no solo se retiene a través de una buena remuneración, lo cual contribuye, y mucho, al atractivo de la empresa, sino a partir de beneficios sociales, horarios flexibles que favorezcan la conciliación, una formación continua que permita el reciclaje profesional, posibilidades reales de desarrollo de carrera o de movilidad geográfica o departamental, etc. Elementos que, además de contribuir al crecimiento personal y profesional de los empleados, incrementan el atractivo de la empresa como lugar de trabajo.

Hasta aquí sólo he mencionado los beneficios, tangibles o no, con los que compensar al empleado, pero hay un elemento que no está contemplado en ningún manual de ‘mejores prácticas para captar y retener el talento’ y que termina de asentar el vínculo entre empleado y empresa: el diálogo. Sí, algo muy intuitivo y propio del sentido común pero que los managers nos dejamos demasiado a menudo en el tintero por las urgencias del día a día, la falta de tiempo, los viajes, etc.

Por lo tanto, si queremos que nuestros empleados se sientan valorados y vean la empresa en la que trabajan como el mejor lugar para desarrollarse profesionalmente, debemos hacer hincapié y encontrar el tiempo para dialogar con ellos, explicarle qué se espera de ellos y valorar el trabajo que desempeñan en la buena marcha de la compañía. Y no debemos olvidar que dialogar implica también escuchar y tener en cuenta sus necesidades, sus sueños, sus aspiraciones y sus preocupaciones.

Mª Jesús Holguera, Directora de Adecco Banca y Seguros Madrid