“Es cuando tenemos éxito, cuando debemos hacer cambios”

Ceferí Soler, profesor titular del departamento de Dirección de Personas y Organización de Esade, centra sus áreas de interés en el liderazgo, la cultura corporativa, la gestión de la diversidad, la dirección por valores y el valor del capital intelectual. Doctor en Psicología y licenciado en Filosofía y Letras, conoce de cerca la realidad empresarial, y también la de los jóvenes que se están formando actualmente en el ámbito de los negocios. Con él hablamos del cambio, de cómo superarlo, y de la necesidad de saber gestionar el éxito.

¿Cuáles son las claves para dirigir una empresa en un tiempo de incertidumbre como el actual?

No todas las empresas son iguales y deben tenerse en cuenta las peculiaridades de cada negocio, porque no hay soluciones únicas para todos. Sin embargo, existen algunas claves que podrían considerarse comunes, independientemente del tipo de empresa y de su tamaño. En primer lugar, la visión del empresario no se puede limitar al corto plazo. Las empresas deben tener futuro y la visión empresarial debe tener también estadios a medio y largo plazo para que los profesionales que trabajan en ellas tengan confianza. Asimismo, las empresas deben trabajar sin fronteras y no autolimitarse, ofreciendo productos o servicios que sirvan en todas partes.

En este momento también son indispensables las alianzas estratégicas con otras empresas. Ser competitivo en todo es prácticamente imposible y las alianzas permiten a las organizaciones poder ganar en competitividad. En este sentido, también es necesario que los dirigentes estén dispuestos a aprender tanto de sus aciertos como de sus errores y que sean capaces de transmitir esta actitud a todos los trabajadores a través de los mandos intermedios.

Por supuesto, las empresas deben ofrecer siempre productos o servicios de buena calidad y no engañar nunca a sus clientes al respecto. Si tenemos calidad, podremos tener una política de precios más atrevida.

Y, teniendo en cuenta todos lo expuesto, las empresas deben ser, sobre todo, rentables. Los empresarios deben saber hacer dinero para volver a invertir en sus organizaciones, en las personas, y para estar preparados para futuras complejidades. Que un empresario o directivo gane dinero es correcto y justo, porque así podrá ofrecer al resto de trabajadores y mandos intermedios un buen lugar de trabajo. Y ellos deben saber que la empresa tiene que ganar dinero.

¿Las empresas se han sabido adaptar al cambio?

Las empresas deben hacer cambios continuamente, pero eso cuesta, porque cuando hacemos las cosas bien nos establecemos en una zona de confort de la que nos cuesta salir para hacer las cosas de forma diferente. Sin embargo, hoy en día, las exigencias tecnológicas y de competencia entre clientes y proveedores hacen que tengamos que modificar nuestras rutinas a diario. Para abandonar nuestra zona de confort, lo que debemos hacer es anticiparnos. De esto hablo, precisamente, junto con el profesor Joan Quintana en nuestro libro Anticípate, en el que ofrecemos ocho consejos para navegar durante el cambio:

El primero es no confundir un mapa con el territorio real. Aunque hoy contemos con herramientas tecnológicas que nos ayudan a llegar a nuestro destino, debemos tener en cuenta los imprevistos en la carretera. En la empresa pasa lo mismo. Nos encontraremos dificultades por el camino y debemos estar preparados para superarlas.

El segundo consejo es tener en cuenta que existe un tiempo para planificar (la intención) y otro para ejecutar, y que la planificación no siempre se ajustará a la realidad. Como en el primer consejo, debemos estar preparados para los imprevistos.

En tercer lugar, cuando hacemos cualquier tipo de cambio debemos tener en cuenta que tendremos aliados y también opositores.

En cuarto, debemos gestionar bien los éxitos y aprovechar el momento en que las cosas van bien para hacer los cambios (anticiparnos), en lugar de hacer todo lo contrario y quedarnos como estamos, que es lo que suele pasar.

El quinto consejo es estar al día y controlar lo que se sabe, porque la competencia lo hace cada día mejor que tú. Si tienes éxito, también debes estar alerta y pensar en qué te ha llevado a lograrlo, porque puede que mañana ya no te sirva hacerlo de la misma forma.

Sexto, calibra la tecnología y calibra las inversiones que realizas en este sentido.

En penúltimo lugar, no deben subestimarse los estados emocionales, ya que gracias a ellos avanzamos y son tan importantes como los conocimientos.

Finalmente, cuando hay cambios las empresas deben cambiar también su lenguaje, porque así lo requiere su nueva realidad.

¿Por qué hay miedo al cambio y cómo se puede superar?

El miedo es necesario y se supera pidiendo ayuda. Las personas maduras lo hacen, piden ayuda cuando tienen miedo y no saben qué hacer. Una persona no puede saberlo todo. Si es así, tiene los días contados ya que todo cambia. Por lo tanto, para superar el miedo es necesario rodearse de un buen equipo, pagarle bien y confiar en él.

¿Qué papel juegan las emociones en la dirección de un negocio?

Las emociones son tan importantes como los conocimientos. Estos últimos se quedan obsoletos y debes renovarlos, mientras que las emociones permanecen.

¿Cuáles son las claves para dirigir de forma correcta un equipo?

Según mi experiencia, los equipos demasiado grandes son incontrolables. Un buen equipo debe estar formado por un máximo de seis personas y cada una de ellas debe ser experta en un área determinada de conocimiento. Es decir, debe ser un equipo multidisciplinar y, además, todos sus miembros deben conocer el valor económico de cada reunión, cuya duración no debería superar los 60 minutos. Asimismo, cuando hay un problema que el equipo no puede solucionar, debe solicitar ayuda. Si, tras seis sesiones, este equipo no ha sabido resolverlo pese al refuerzo exterior, debemos cambiarlo. Los equipos no son para siempre, son para resolver situaciones.

Ceferí Soler, profesor titular del departamento de Dirección de Personas y Organización de Esade