Reforma Laboral y nuevo Estatuto de los Trabajadores: visión de futuro

En estos días de promesas y augurios, recuerdo que el Real Decreto-Ley 8/2019 nos anticipaba un grupo de expertos para la elaboración de un nuevo Estatuto de los Trabajadores.

Salvo el del Boletín del Congreso que en septiembre nos anunciaba una Proposición no de Ley sobre esto mismo, no hay noticias al respecto. Por ello, creo que es momento de una reflexión, no vaya a ser que alguno piense que me anticipo a escribir la carta a los Reyes Magos.

Y es que la musiquilla de la propuesta para el nuevo Estatuto de los Trabajadores tiene un pentagrama repleto de acordes. De ellos extraigo el empleo digno, los desafíos sociales y tecnológicos, las nuevas formas de trabajo, el longlife learning (el barbarismo es mío) y el papel de la negociación colectiva y del diálogo social.

A ello añado otros retos, como mejorar la productividad y la competitividad de trabajadores y empresas, acabar con el elevado desempleo y la temporalidad no justificada, garantizar la sostenibilidad de nuestro estado del bienestar, ayudar a que las personas encuentren su propósito en el empleo…

Tiempos de cambio y Reforma Laboral

Muchas concesiones tendrán que hacer las partes si, más allá de poner remiendos, verdaderamente queremos construir un nuevo contrato social. En este deben aunarse los retos de flexibilidad, protección social y diversidad del siglo XXI.

En efecto, la disrupción será una concesión necesaria. Siempre que queramos prever y regular las nuevas formas de empleo: teletrabajo, trabajo a través de plataformas, interim management, trabajo compartido, trabajo casual, crowd employment, trabajo bajo portfolio, trabajo colaborativo, Smart working.

Este nuevo Estatuto de los Trabajadores deberá contar también con un nuevo enfoque de visión y corresponsabilidad. Eso es, si queremos fortalecer la negociación colectiva y el diálogo social como mecanismos de adaptación y flexibilidad del modelo de gobernanza.

Los nuevos tiempos nos exigirán el equilibrio entre las relaciones individuales (jornada a la carta, retribución flexible, la salud laboral adaptada y dinámica gracias al IOT, blockchain, smart contracts…) y el necesario rol de las relaciones colectivas.

Y es que para vestirnos de modernidad y mirar al futuro con el nuevo Estatuto de los Trabajadores, hay que abandonar algunos equipajes. Sorprende que avanzado el siglo presente, aún se siga hablando de empleo atípico  en relación al trabajo temporal, las modalidades a tiempo parcial, las relaciones triangulares o el trabajo autónomo.

Reforma Laboral: ¿son importantes las formas?

No menos importante son los aspectos técnicos de la norma. La técnica legislativa y la calidad de la redacción (simplicidad, integridad, interrelación y coherencia) que eleve la seguridad jurídica, y que aglutine lo programático con la solución a las materias concretas.

Son muchas las materias con las que visionar un marco regulador que nos ayude a construir las Relaciones Laborales del futuro.

Posibilitar la combinación de relaciones laborales estables con mecanismos de flexibilidad interna y externa, una contratación temporal dimensionada y causal, desarrollar políticas activas de empleo eficaces, potenciar el emprendimiento y el trabajo autónomo, poner en valor el talento y su adaptación al ciclo de vida de trabajadores y trabajadoras…

Tampoco deberíamos renunciar a un marco jurídico que potencie más el equilibrio y la cooperación frente al conflicto. Que nos ayude a gestionar la diversidad y abordar los retos del envejecimiento y la igualdad de oportunidades.

Construyendo el nuevo Estatuto de los Trabajadores

Necesitamos poner “las luces largas” si, más allá de reformas recurrentes, queremos que la norma sirva a la nueva realidad y no al contrario.  Nuestra pertenencia a la Unión Europea nos invita a ilusionarnos y construir relaciones laborales. En ellas deben garantizarse la flexiseguridad, el trabajo de calidad, la protección de la salud, la dignidad, la previsibilidad para la persona trabajadora…

Nuestro modelo de gobernanza ha soportado tres revoluciones industriales. Sin embargo, la disrupción de los cambios de esta cuarta revolución que ahora vivimos no se soporta con las mismas recetas de siempre. Esperemos un debate enriquecedor y un nuevo Estatuto de los Trabajadores que nos facilite el camino hacia un mundo mejor.


  Javier Blasco de Luna
  Director, The Adecco Group Institute