La innovación es crítica en época de crisis

La pandemia de la Covid-19 nos ha afectado a todos los niveles, desde lo personal (cómo vivimos y trabajamos) hasta lo profesional (cómo las empresas interactúan con sus clientes, cómo eligen y compran productos y servicios los clientes, cómo los entregan las cadenas de suministro). Se espera que los efectos del coronavirus transformen la forma en que se hacen los negocios en apenas 5 años. Además, la crisis sanitaria tendrá un impacto duradero en las necesidades de los clientes. Por todo ello, la innovación resulta crítica.

Sí, estamos siendo testigos de una época con grandes cambios. Pero también de grandes oportunidades. Dependerá de cada negocio y emprendedor aprovechar estas oportunidades o quedarse rezagado.

A nivel ejecutivo, los altos directivos se están centrando principalmente en mantener la continuidad del negocio, especialmente en su núcleo. Los ejecutivos deben sopesar la reducción de costes, impulsar la productividad e implementar medidas de seguridad contra el crecimiento impulsado por la innovación.

Como era de esperar, las inversiones en innovación también se han visto alteradas. Para muchos altos cargos, se espera recuperar las iniciativas relacionadas con la innovación una vez que el mundo se haya estabilizado, el negocio central esté seguro y el camino a seguir sea más claro. Sin embargo, no se debe descartar la posibilidad de desarrollar un crecimiento nuevo, pues aprovechar las oportunidades generadas por la crisis será un paso indispensable para poder seguir adelante.

Una nueva innovación

Muchas empresas están priorizando la innovación en cuatro aspectos fundamentales: afianzar el negocio principal, buscar espacios de oportunidad ya conocidos, conservar efectivo y minimizar el riesgo, y esperar hasta que «haya más claridad».

Sin embargo, en tiempos de crisis, las acciones más urgentes que deberían considerarse son las siguientes:

  • Adaptarse para satisfacer las volubles necesidades de los clientes.
  • Identificar y abordar rápidamente nuevas áreas de oportunidad creadas por la pandemia.
  • Reevaluar la cartera de iniciativas de innovación y garantizar que los recursos se asignen adecuadamente.
  • Construir las bases para un crecimiento posterior a la crisis y seguir siendo competitivos en el período de recuperación.

Muchas empresas no saldrán adelante si se limitan a operar como lo habían hecho hasta ahora. Lo que permitió lograr el éxito anteriormente no servirá de nada durante o después de la crisis. Puede ocurrir que los clientes tengan dificultades para pagar, que los canales de venta cambien radicalmente para adaptarse a las nuevas restricciones, etcétera. Es probable que el contexto regulatorio haya cambiado para siempre, creando oportunidades potenciales que no habían existido hasta ahora. Los supuestos que respaldaron años de crecimiento estable y predecible pueden dejar de ser válidos.

Las ventajas competitivas cambian dinámicamente a medida que los modelos de negocio se adaptan a las nuevas realidades del mercado, y las capacidades centrales que hacen que una organización sea distintiva pueden de repente ser menos diferenciadoras. Si bien el auge de lo digital ha estado presionando durante más de una década, la crisis actual ha exacerbado y acelerado significativamente su fuerza disruptiva. Los pivotes repentinos observados durante la pandemia de la Covid-19 incluyen:

  • Cambios en los modelos de ventas.
  • Necesidad de nuevas ofertas.
  • Cambios rápidos en el comportamiento del cliente.
  • Afluencia de competidores de diferentes industrias.

Oportunidades en tiempo de crisis

Las empresas pueden obtener ventajas a largo plazo al comprender dichos cambios y las oportunidades que presentan. En crisis pasadas, las compañías que invirtieron en innovación generaron un crecimiento y un rendimiento superiores después de la crisis. Las organizaciones que mantuvieron su enfoque de innovación a través de la crisis financiera de 2009, por ejemplo, emergieron más fuertes, superando el promedio del mercado en más del 30% y experimentaron un crecimiento rápido y continuo durante los siguientes 3-5 años.

Las crisis, especialmente la que estamos experimentando ahora, tienen un coste financiero y humano significativo, agotan los activos y el capital humano y causan una importante dislocación social y económica. Sin embargo, muchas de estas dinámicas son ingredientes para la interrupción de la que surgen nuevos modelos de negocio.

Por ejemplo, la economía colaborativa surgió de la crisis financiera de 2009, ya que la tecnología permitió la creación de mercados para activos subutilizados justo cuando las personas buscaban nuevas fuentes de ingresos muy necesarias. La epidemia de SARS que devastó Asia en 2002 y llevó a sus ciudadanos a refugiarse fue el impulso para el crecimiento y la adopción generalizada del comercio electrónico en esa región, convirtiendo a China en el epicentro de la innovación en torno al comercio social. El enfoque más reciente en la crisis del cambio climático ha impulsado un crecimiento significativo en equipos solares y automóviles eléctricos, así como la innovación en torno a alimentos más «ecológicos», como los sustitutos de la carne a base de plantas.

¿Cómo crees que deberían reaccionar las empresas que creen en el imperativo de la innovación para perseguirla hoy en día?