Qué son las metodologías ágiles y cómo aplicarlas

La digitalización de las empresas y la revolución industrial 4.0 ha traído consigo nuevas fórmulas de gestión. La incorporación de Nuevas Tecnologías (NNTT) como la robótica, el Machine Learning (ML) y la Inteligencia Artificial (IA), han propiciado la implementación de lo que se ha dado en conocer como metodologías ágiles.

Estas técnicas sustituyen al modelo clásico de administración que usaban las empresas del siglo pasado.

En qué consisten las metodologías ágiles

Con los nuevos avances tecnológicos se han tenido que afrontar procesos de negocios más innovadores. Máquinas, software, dispositivos y apps han pasado a desempeñar labores tediosas o repetitivas. Se evita así la pérdida de tiempo y de recursos humanos.

Los empleados han podido verse liberados de este tipo de tareas. La consecuencia es que la plantilla puede dedicarse a funciones más productivas. Este hecho ha potenciado el trabajo en equipo y el concepto de consecución de objetivos.

En medio de esta transición del tejido empresarial ha surgido el agilismo. Viene respaldado por conceptos como la flexibilidad laboral y los compromisos de calidad. Es la única manera de responder a un mercado que demanda la entrega de proyectos y productos en un corto espacio de tiempo.

Las metodologías ágiles, por tanto, están siendo implementadas por las organizaciones. Da igual el tamaño de la empresa, es el único modo de seguir resultando visibles y competitivas. De esta forma, los procesos ágiles permiten disponer de recursos para reaccionar ante las nuevas tendencias.

Podemos concluir que las metodologías ágiles son las que posibilitan la adaptación de las técnicas de trabajo a las necesidades del proyecto. El conjunto de herramientas y el sistema de actuación dota a los objetivos de flexibilidad, autonomía y eficacia. Por último, se percibe una mayor eficiencia y la reducción de costes.

Beneficios de las metodologías ágiles

Las metodologías ágiles ofrecen una serie de ventajas frente a las técnicas tradicionales de gerenciamiento.

  • Toma de decisiones más rápida. CEOs y mandos intermedios se sienten más liberados para enfocarse en cuestiones más estratégicas.
  • Adaptación. Resulta más fácil mejorar productos y servicios y amoldarlos al entorno y a las necesidades del cliente.
  • Reducción de tiempo, inversión e infraestructura. El agilismo elimina trabajos burocráticos, reuniones innecesarias y reduce el tiempo de desarrollo.
  • Retención del talento. Los trabajadores se encuentran más motivados y se propicia su tasa de compromiso con la organización. El trabajo en equipo les permite aportar más y mejor.

Las cifras no dejan lugar a dudas. Las empresas que han implementado las metodologías ágiles afirman haber lanzado al mercado un 50% más de productos o servicios. Además, la relación de clientes ha aumentado en un 40% y han percibido que la lealtad de los empleados se ha disparado en un 200%. Todo esto gracias a la aplicación de los principios ágiles.

Cómo implementar las metodologías ágiles

Esta técnica requiere seguir una serie de pasos para resultar eficaz. Para ello es preciso que el negocio sea minuciosamente estudiado.

Delimitación de las necesidades

Existen diferentes metodologías ágiles que se pueden aplicar a una empresa. Sin embargo, no todas proporcionan la misma respuesta. Todo va a depender de las necesidades particulares de cada organización.

Una vez determinada cuál es la metodología que mejor se adapta a la compañía, se recomienda comenzar un proceso de adaptación paulatino. De esta manera no se perderá la dinámica en cuestiones que funcionan bien. Sin embargo, los procesos más deficitarios pueden ir remodelándose.

Talento y formación

Es importante la implicación de Recursos Humanos. Debe involucrarse a la hora de captar y retener talento. Además, se debe diseñar un calendario de formación continua que capacite a la plantilla para desempeñar sus tareas en entornos ágiles.

Con esta decisión la seguridad primará en el proceso de implementación. Además,  se conseguirá reducir al máximo la posibilidad de cometer errores.

Transparencia

Es preciso que los equipos de trabajo se acostumbren a desempeñar sus funciones en un entorno transparente, colaborativo y abierto al diálogo. En este caso, funcionan muy bien las dinámicas horizontales y cercanas.

Nuevas Tecnologías

Se debe dejar atrás la metodología clásica repleta de informes y diagramas. En la actualidad es muy sencillo implementar herramientas de gestión y software que faciliten las tareas de los equipos de trabajo.

Marcación de objetivos

Cualquier objetivo que se marque debe ser factible y asumible. De este modo, la transición hacia el entorno ágil resultará más fácil. En este sentido, cabe recalcar que es más conveniente la adaptación de plazos, tareas y tiempos de entrega. Todos han de ser designados con coherencia para poder cumplir las metas marcadas.

Para las organizaciones suele resultar difícil encontrar el momento oportuno para modificar la dinámica de trabajo. Para poder conseguirlo existen tres factores importantes:

  • Clara orientación al cliente.
  • Equipo convenientemente alineado.
  • Medición de resultados diarios.

Conseguir que todos, ejecutivos y equipos salgan de su zona de confort, posibilitará que la implementación de las metodologías ágiles resulte rápida, eficaz y productiva.