¿Realmente el COVID-19 va a eliminar el trabajo en la oficina?

Eliminar la oficina en el mundo posterior a la pandemia puede ser contraproducente. Aquí hay cuatro razones por las que mantener viva la oficina podría ser el enfoque más razonable.

La pandemia por el COVID-19 ha tenido un gran impacto en el papel de la oficina, con miles de empleados obligados a cambiar su lugar de trabajo habitual por un espacio de trabajo en casa. En general, el “trabajo en confinamiento” que hemos asimilado al teletrabajo, ha funcionado bien. Poco más del 50% de los encuestados en la encuesta global del Adecco Group dijeron que su experiencia de trabajo remoto había sido positiva, con un 59% citando una mejora en el equilibrio entre el trabajo y la vida personal y el 31% sintiéndose más productivo. A medida que las organizaciones contemplan el futuro lugar de trabajo más allá de la pandemia, es posible que se pregunten si todavía necesitan oficinas.

En realidad, deshacerse de la oficina por completo no tendría sentido, ciertamente para sectores con oportunidades limitadas para el teletrabajo, como la hostelería, la fabricación y el comercio minorista. A nivel mundial, el Fondo Monetario Internacional estima que casi 100 millones de trabajadores en 35 países podrían estar en alto riesgo porque no pueden hacer su trabajo de forma remota.

La oficina post COVID-19 y el camino a seguir: un modelo híbrido

Las oficinas siempre han evolucionado. Como parte de su estrategia de beneficios para los empleados, las empresas han proporcionado instalaciones de ocio en el lugar, mesas de ping-pong, futbolines, espacios para la atención plena y la meditación, y servicios basados ​​en la conveniencia, como lavanderías para su personal. Con organizaciones ahora más obligadas a considerar la adopción de al menos algún grado de trabajo remoto de forma sostenible a futuro, el concepto de oficina debe evolucionar nuevamente. El aspecto de la nueva versión híbrida ya sea una división de tres días / dos días, o alguna otra alternativa, variará según la situación de la política de la empresa, el sector de actividad y el propósito de las personas.

Pero ¿por qué exactamente este modelo híbrido de trabajo es mejor que la alternativa que ofrece el mundo sin oficinas? Hay bastantes razones por las que las oficinas pueden tener un impacto positivo y por qué eliminar el concepto de oficina por completo puede ser contraproducente:

La oficina post COVID-19 nos ayudará a mantener y mejorar nuestra salud mental

Incluso si fuera posible, eliminar la oficina tendría un profundo impacto negativo en una variedad de aspectos, entre ellos el bienestar de los empleados. Algunos estudios, indican que el 41% de los empleados se sentían con más ansiedad y aislamiento que nunca, después de meses encerrados en casa , mientras que el 42% admitió que habían percibido posibles efectos negativos para su salud mental en los últimos meses. No poder socializar, perderse una conversación en la oficina y sentirse incapaz de comunicarse adecuadamente a través de video llamadas contribuyó a sentimientos de frustración e insatisfacción en general.

La citada encuesta del Adecco Group reveló que el 75% de los empleados deseaban más flexibilidad y una combinación de trabajo remoto y en la oficina.

Es posible un trabajo en oficinas post COVID-19, pero más descentralizadas…

El confinamiento ha dañado a los negocios de restauración, comercio, hostelería y viajes relacionados con las oficinas y las necesidades de las personas trabajadoras durante su jornada de trabajo. Según una reciente investigación la propuesta de aumentar espacios de oficinas “de barrio” en las ciudades era una de las formas clave de revitalizar muchos territorios “vaciados”. Igual sería deseable en las zonas rurales. Parece que muchas personas no quieren volver a sus desplazamientos tradicionales, la opción del teletrabajo no se agota en el binomio domicilio versus centro de trabajo, y el 85% afirma que le gustaría trabajar más localmente en el futuro.

La oficina sigue siendo el lugar preferente para la colaboración y la innovación

Una de las razones más convincentes por las que las oficinas no deben desaparecer es por su papel en la colaboración entre las personas trabajadoras. Para hacer esto de manera efectiva, las personas deben poder compartir un espacio físico común, por lo que la oficina pospandémica, como parte de una solución híbrida, deberá ser propicia para la innovación, la productividad y el bienestar colectivos.

Vamos a una sociedad donde los retos del talento pasan por saber combinar diversidad, adaptabilidad, recualificación y colaboración. Y a través de eso conseguiremos entornos de innovación, productividad y competitividad de personas y organizaciones.

El modelo híbrido post COVID-19 permitirá reducir costes al tiempo de impulsar la inversión en capital humano

La flexibilidad que aporta un modelo híbrido atraerá talento y mejorará la diversidad y la inclusión al eliminar algunas de las barreras que, por ejemplo, aquellos con responsabilidades de cuidado encuentran en un puesto de oficina a tiempo completo.  Aquellos países que sean capaces para crear lugares de trabajo que atraigan talento seguirán siendo los más competitivos.

Una semana laboral más corta en la oficina también crea oportunidades para reducir los gastos generales de las organizaciones. Algunas empresas ya están decidiendo trasladarse a oficinas más pequeñas y, por lo tanto, más baratas.

Y los ahorros adicionales de alquileres más bajos también podrían llevar a las empresas a invertir más en innovación y capital humano.

Después del COVID-19, no se trata de si necesitamos espacios de oficina, sino de cuánto espacio de oficina necesitamos, y los riesgos de eliminar radicalmente el modelo estándar de oficinas superan significativamente los beneficios. Parece que la estrategia más inteligente e idónea para personas y el futuro del trabajo es el equilibrio, la negociación y buscar el propósito común.


  Javier Blasco de Luna
  Director, The Adecco Group Institute