Implantación digital de la evaluación psicosocial

8 minutos

La implantación digital de la evaluación psicosocial en las empresas, ¿por qué ahora?

Dejando a un lado lo marcado por el artículo 16 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, por la que se debe de realizar una evaluación de los riesgos presentes así como su planificación, y la reciente publicación de la Estrategia Española de Seguridad y Salud en el trabajo 2023-2027, las empresas empiezan a ser conscientes de la necesidad que supone la evaluación de riesgos psicosociales debido al impacto que producen en la salud física y emocional de todas las personas trabajadoras que forman parte de sus organizaciones.

¿Qué suponen los riesgos psicosociales en la organización?

Los riesgos psicosociales tienen un impacto directo en la seguridad y salud de las personas trabajadoras, viendo su acción en la actividad de la persona, su productividad y al desarrollo del día a día durante su jornada laboral.

Como consecuencia de este impacto, los riesgos no solo afectan a las personas trabajadoras, sino que la empresa también se ve implicada, afectando principalmente al rendimiento de sus integrantes:

  • Disminución de la eficacia.
  • Desmotivación.
  • Menor concentración.
  • Menor creatividad.
  • Aumento del absentismo.
  • Bajas laborales.
  • Rotación laboral.

Hábitos tradiciones, tales como jornadas con gran amplitud horaria, entornos estresantes, propician la posibilidad de padecer enfermedades graves. El estudio conjunto entre la OMS y la OIT (Nuevo estudio de la OIT sobre las horas de trabajo en diversas partes del mundo (ilo.org)), evidencia que “trabajar más de 55 horas semanales aumenta un 35% el peligro de fallecer por una enfermedad cardíaca en comparación con quienes tienen un horario estándar (35-40 horas semanales), y un 17% el riesgo de morir de infarto”.

El estudio detalla que “en 2016 murieron por enfermedades cardíacas un total de 398.000 personas (un 42% más que a principios de siglo) y 347.000 por infarto (un aumento del 19%)”.

Las herramientas digitales como aliadas

La transformación digital “forzosa”, tras la pandemia del coronavirus, ha provocado una implantación de nuevos métodos y procesos para la gestión del día a día en las empresas, llegando a cambiar la forma de organización de los negocios tradicionales. Hay estudios que sitúan que aproximadamente el 30% de las empresas españolas apuestan por la digitalización de las mismas.

En aquellas organizaciones en la que la dispersión geográfica es amplia, estas herramientas, ya sean de gestión, colaboración o comunicación, permiten poder desplegar una correcta campaña de evaluación así como presentación de resultados o un seguimiento más minucioso en el caso de que los factores de riesgo presentes deban de recibir una actuación urgente.

El anonimato que las herramientas de consulta presentan, aportan una confidencialidad plena para conseguir el porcentaje representativo para la evaluación psicosocial. Videollamadas operativas para entrevistas unipersonales y sondeos específicos como implantación de puntos de mejora.

Además de todo esto, la implementación de estas herramientas durante todo el proceso de evaluación psicosocial facilita una comunicación más eficiente y centrada en la base de la acción, focalizar el problema y la solución por y para las personas trabajadoras evaluadas, permitiendo la posibilidad de que todos los colectivos colaboren. Con el despliegue adecuado, y plataformas, directivos, técnicos y personas trabajadoras podrán desempeñar un rol activo en la puesta en marcha de las entrevistas, implantación de medidas preventivas, a través de la dinamización de tareas, proyectos, foros y portales corporativos.

En función de los plazos en los que la digitalización de las herramientas de evaluación llegue a la organización, la automatización del trabajo y la coordinación de las tareas para la gestión de la evaluación, permitirán a los técnicos evaluadores un mayor tiempo para centrarse en la segunda etapa de la evaluación, el estudio de los datos y la implantación de las medidas preventivas a aplicar en los centros de trabajo.

Pasos para una correcta implantación

Una vez definidas cuales son las herramientas con las que la organización cuenta y tiene desplegadas entre las personas trabajadoras que forman parte de esta,

Fase 1.-  Análisis. De manera conjunta, y proactiva, entre la Dirección y los Departamentos de Personas y Prevención de Riesgos deberán de aceptar y asumir la necesidad de una evaluación psicosocial. La organización debe de plantear los posibles problemas visibles que se perciben como factores de riesgo.

Fase 2.- Colectivos implicados. La evaluación debe de determinar aquellos colectivos o grupos de personas que serán “sujetos” de evaluación. Es importante definir centros de trabajo, puestos, así como posibles horquillas de edad o antigüedad para poder abordar con mayor amplitud el muestreo.

Fase 3.- Etapa de concienciación. A través de las herramientas digitales, correos de comunicación o/y portales corporativos, se deberá de crear una campaña informativa en la que las personas trabajadoras sean conocedoras y conscientes del proceso que va a dar comienzo, enfatizando en el motivo de su realización, importancia, y total confidencialidad en el tratamiento de datos y anonimato de las respuestas.

Fase 4.- Etapa de evaluación. Diseñado un calendario de implantación por fechas y posterior a la etapa de concienciación, el personal trabajador dispondrá de un periodo temporal en el que se le permita acceder a los cuestionarios de evaluación y emitir sus respuestas.

Fase 5.- Tabulación y redacción de informes. Finalizada la toma de datos, la herramienta seleccionada trabajará en la tabulación y presentación de los factores de riesgos psicosociales en función del método seleccionado, aportando un informe sesgado por los colectivos y demás filtros establecidos en la Fase 2.

Fase 6.- Entrevistas e implantación de medidas preventivas. Con los datos y gráficos analizados se puede pasar a la fase final en la que los técnicos podrán, a través de entrevistas telemáticas, mantener sesiones con el colectivo evaluado y determinar cuales son las medidas preventivas a implantar en los centros de trabajo en función de los factores de riesgo obtenidos.

En conclusión, la digitalización llegó hace años para quedarse, por lo que según lo dispuesto en el artículo 15 de la ley de Prevención, principios de la acción preventiva, ¿no debemos tener en cuenta la evolución de la técnica?



Rafael Alberto Heredia Morante

Arquitecto Técnico. Técnico de Prevención y Bienestar Laboral, Bofrost

 

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